lunes, 12 de marzo de 2018

Tipos de fibras: fibras vegetales.


Con un poquito de retraso retomamos el tema de las fibras.

El siguiente grupo de hilos son las fibras vegetales, las más comunes son el algodón, el lino y el bambú aunque también podemos encontrar ovillos de yute, fibra de coco, cáñamo, soja, maíz, etc.

Empezamos por los que más nos suenan.

Del algodón poco hay que decir que no sepamos ya, yo diría que es la reina de las fibras naturales. Se tiñe fácilmente con lo que podemos encontrar ovillos de algodón de todos los colores que nos podamos imaginar, es transpirable, aguanta bien los lavados y el paso del tiempo y podemos usarlo para prendas livianas y frescas para el verano y también para prendas de invierno, dependiendo del grosor del hilo. Con el algodón podemos hacer prácticamente de todo: amigurumis, prendas de ropa, complementos, accesorios… Y lo mejor de todo es que podemos encontrar ovillos 100% algodón a precios muy buenos.

Y ahora se complica un poco la cosa porque dentro del algodón podemos distinguir entre algodón mercerizado o perlé y no mercerizado. ¿Y en qué se diferencian? A simple vista en que el mercerizado es más brillante.

La mercerización es un proceso químico en el que se mezclan las fibras de algodón con hidróxido de sodio o sosa caústica. Al hacer esta mezcla, el algodón se hace más resistente, adquiere ese acabado brillante, resiste mejor al moho, el tintado es más fácil; también se somete a un proceso de tensado y trenzado que hace que el acabado sea como una cuerda muy trenzada y muy difícil de que se abra. La pega es que es más propenso a hacer bolitas por el roce, pero no os creáis que se van a formar bolitas fácilmente, tardarán en salir.

El algodón no mercerizado es menos resistente (aunque también tiene una vida muy larga), el color es más mate y sin brillo y el trenzado de la hebra es menor por lo que es más fácil que se abra al tejer. Punto a su favor es que no hace bolitas.

La siguiente fibra es el lino, la fibra vegetal más utilizada en la industria textil junto a la lana y el cáñamo hasta la aparición del algodón en el s. XVI. Su uso es muy antiguo, se ha documentado su uso como fibra textil en Çatal Hüyük, en la actual Turquía, hace nada menos que 9.000 años y los egipcios también lo utilizaban para envolver a sus momias. Es una fibra muy resistente, el doble que el algodón o la seda, buena conductora del calor, absorbe muy bien la humedad, es muy suave y liviana lo que hace ideal para prendas de verano. La pega es que al ser poco elástica tiende a arrugarse mucho.

Otra fibra textil es el cáñamo, su uso como fibra textil se ha podido remontar a hacer 6000 años en China desde donde se expandió hacia Afganistán, India, Mesopotamia y encontrándose ya en Europa hace 2700 años. Como cuerda o hilo para tejer, tiene una gran resistencia y es muy duradera. Con ella suelen hacerse cuerdas, cestos, alfombras, suelas de zapatos, etc.

El bambú es otra fibra que podemos encontrar fácilmente. Es una fibra reciente, se ha empezado a utilizar en el s. XX y entre sus propiedades la más destacable es que un antibacteriano natural,  tiene un tacto suave y fresco. También absorbe muy bien la humedad, es liviana y transpirable. La podemos utilizar tanto en prendas de verano como de invierno.

También podemos encontrar otras fibras un poco más exóticas como la soja o el maíz que pueden ser utilizadas para realizar prendas de ropa o accesorios u otras como el yute o la fibra de coco con las que podemos hacer alfombras, cestas, sombreros o incluso colchones en el caso de la fibra de coco.

Seguramente se me hayan quedado muchas otras fibras en el tintero, pero creo que estas son las que nos serán más fácil de encontrar y trabajar. En la próxima entrada veremos las fibras de origen animal.